Constancia y superación: mi camino hacia el título técnico en Computación e Informática “Meibeth E. Alfaro Rondán”
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Constancia y superación: mi camino hacia el título técnico en Computación e Informática

Cada etapa en la vida representa una oportunidad para tomar decisiones que marcarán nuestro futuro. Al culminar mis estudios secundarios en la ciudad de Recuay, Áncash – Perú, me encontré frente a uno de los primeros retos importantes: elegir qué camino profesional seguir.

En ese momento, el contexto personal y económico influyó en mi decisión. En la ciudad de Recuay se encuentra el Instituto de Educación Superior Tecnológico Público Recuay, una institución que brinda oportunidades de formación técnica a jóvenes de la provincia. Fue así como opté por iniciar la carrera de Computación e Informática en el año 2019, una decisión que asumí con entusiasmo y compromiso.

Desde el inicio, esta etapa representó una oportunidad para adquirir conocimientos en el ámbito tecnológico, desarrollando habilidades en herramientas informáticas, sistemas y gestión de la información, competencias cada vez más importantes en un mundo en constante transformación digital.

Sin embargo, el camino no estuvo exento de dificultades. El 6 de marzo de 2020, el mundo enfrentó una de las crisis más grandes de los últimos tiempos: la pandemia del COVID-19. Esta situación obligó a que las instituciones educativas migraran a la modalidad virtual, transformando completamente la forma de aprendizaje.

A pesar de estos cambios, logré continuar con mi formación académica y culminar satisfactoriamente mis estudios, alcanzando incluso un desempeño destacado dentro del tercio superior. No obstante, como suele ocurrir en etapas tempranas de la vida, aún mantenía pendiente un curso del primer ciclo, lo cual impedía cerrar completamente esta etapa académica.

La vida continuó presentando nuevos desafíos y también nuevas bendiciones. En mayo del año 2022, nació mi hija, quien desde ese momento se convirtió en mi mayor motivación y en el motor que impulsa cada uno de mis logros. Su llegada marcó un antes y un después en mi vida, fortaleciendo mi compromiso con mi crecimiento personal y profesional.

Posteriormente, con el fin de la emergencia sanitaria el 1 de enero de 2023, decidí retomar el proceso para culminar formalmente mi carrera. Al acudir al instituto en Recuay, se me indicó que debía llevar de manera presencial el curso pendiente, además de matricularme en el ciclo correspondiente. Sin embargo, en ese momento mi prioridad era el cuidado de mi hija, quien aún se encontraba en una etapa muy delicada y dependía completamente de mi atención.

Paralelamente, ya me encontraba cursando mi carrera profesional en Administración de Empresas y mi formación técnica en Contabilidad, lo que hacía aún más complejo retomar estudios presenciales.

Fue entonces cuando decidí buscar alternativas que me permitieran continuar con mi formación sin descuidar mis responsabilidades. En ese contexto, me contacté con el Instituto Finney y Miller, institución que, tras evaluar mi documentación académica, me brindó la oportunidad de continuar el proceso mediante la convalidación de cursos.

Gracias a este proceso, se reconocieron los estudios previamente realizados y los cursos pendientes fueron llevados en modalidad remota, permitiéndome avanzar y finalmente culminar esta etapa.

Después de un proceso que combinó esfuerzo, responsabilidad y perseverancia, el 9 de agosto de 2024 logré obtener el título técnico en Computación e Informática, cerrando así un ciclo que, aunque tuvo pausas y desafíos, nunca fue abandonado.

Este logro representa mucho más que un título académico. Es el reflejo de la capacidad de adaptarse a los cambios, de no rendirse ante las dificultades y de continuar avanzando, incluso cuando el camino no es lineal.

Hoy puedo afirmar que cada obstáculo enfrentado fue parte del proceso de aprendizaje. La combinación de estudios, responsabilidades personales y nuevos retos fortaleció mi carácter y reafirmó mi convicción de que con determinación y compromiso, las metas siempre pueden alcanzarse.

Este logro está dedicado a mi hija y a mi esposo, quienes son la razón principal de mi esfuerzo y el motor que impulsa cada paso que doy hacia un mejor futuro.